BELGRADO, CÚMULO DE PASIONES

Belgrado. Una ciudad que siempre me había llamado la atención. Y gran parte de la culpa se la debo a la guerra. Donde la gente en los periódicos o las noticias solo veía tragedia yo intentaba ver más allá. Malditas guerras. Pero las infografías y los mapas eran mejores. Las descripciones más certeras y extensas. Creo que todo aspirante a viajero ha tenido un aspirante a corresponsal de guerra dentro de él. La otra parte al deporte, con estadios míticos como el Pequeño Maracaná o el Pionir.

Porque esa puede ser la descripción más certera de Belgrado en particular y los Balcanes en general. Pasión. Pasión a raudales. Por su país, por su equipo o por su comida. Para el que visita lugares tal vez Belgrado no sea la ciudad ideal. Como otras capitales Balcánicas (Sarajevo o Tirana) no tiene demasiado que ofrecer arquitectónicamente. No es una de esas con un mapa a rebosar de cosas para ver. Pero algunos de los que te ofrece son simplemente espectaculares. Como visitar la fortaleza, donde podría pasarme el día entero. Y es que las vistas sobre el Sava y el Danubio no se me olvidarán nunca. Además el sol los hace diferentes a cada rato que pasa.

El Sava y el Danubio
El Sava y el Danubio

Pero si eres como yo que además de ver las cosas te gusta intentar ser uno más, pasear por las calles y mezclarse con la gente, Belgrado es un lugar ideal. Encontrarás cafés y restaurantes en todas las esquinas y para todos los gustos. Algunos de los mejores sitios están junto a los dos ríos. La sensación de tomar algo con el agua meciéndote y observando la ciudad desde la parte baja la podrás recordar siempre. Con el añadido de que sentase a tomar algo en una terraza no se tiene porque convertir en algo caro. La mayor parte de los bares de Belgrado tiene precios más que razonables, a pesar de ser más caros que en el resto de Serbia.

 

Dejando a un lado la comida y la bebida, hay unos cuantos lugares que merecen una visita o un paseo alrededor. Como la plaza de la República, centro neurálgico de la capital. El lugar donde encontrarás la oficina de información turística de Belgrado. Unos cuantos de los museos importantes se concentran alrededor de la plaza o en las calles aledañas. Al lado de la plaza podrás pasear por la calle más bohemia y artística de Belgrado, Skadarlija. Se ha convertido en uno de esos sitios llenos de restaurantes donde te ofrecen sentarte a comer. Nada especial que reseñar y prescindible, merece la pena solo si te sobra tiempo. Alejándonos de la plaza visitamos la catedral de SV. Sava la catedral Ortodoxa más grande de Europa. En mi visita el interior estaba todavía en obras (en pañales se podría decir) pero el exterior es espectacular. La iglesia comparte un parque donde nos podemos sentar a relajar con la Biblioteca Nacional.

Sv. Sava
Sv. Sava

El otro monumento digno de ser visto es el Mausoleo dedica a Josip Broz “Tito” el dictador que presidió Yugoslavia tras la II Guerra Mundial. Una de las cosas que más me impacto sobre Serbia y el resto de la ex Yugoslavia es que todavía se venera al Mariscal en muchos lugares. Parece que por la crisis económica la gente lo está pasando mal y el hecho de que durante el comunismo todos tuvieran casa y comida parece que es una cosa importante. Además el tipo de régimen de Tito fue distinto del  de otras dictaduras comunistas decidiéndose no alinear la federación con ninguna de las potencias de la época. El lugar donde descansan sus restos esta muy cerca del estadio Partizan al sur de la ciudad. Junto al Museo de la Historia  de Yugoslavia (precio 200 DIN). En él podrás ver los regalos que recibía Tito de otros jefes de estado. Hay verdaderas joyas y fotos preciosas, como en las que aparece con Haile Selassie el emperador de Etiopía. Para mí, que era la primera vez que acudía a un mausoleo, visitar la Casa de las Flores fue especial. Son lugares hechos a la gloria de dictadores, pero hablan mucho de épocas pasadas Porque desde pequeño siempre he querido ver a Lenin o Mao tumbados en Moscú o Pekín. Una de las curiosidades de este mausoleo en particular es que alberga docenas de antorchas  que eran entregados a Tito por diferentes grupos para celebrar el día de su cumpleaños . En la parte superior del complejo, también hay un pequeño museo etnográfico con trajes típicos de todas las repúblicas que formaban Yugoslavia.

Mausoleo de Tito
Mausoleo de Tito

 

La visita a Belgrado no acaba sin presenciar un evento deportivo.Ya habíamos visto a la Vojvodina en Novi Sad, pero ver al Estrella Roja en el pequeño Maracaná sería el colofón perfecto. A pesar de que la liga Serbia está muy devaluada tras la separación de Yugoslavia, la pasión de los hinchas bien merece una visita.

Pequeño Maracaná
Pequeño Maracaná

¿Visitarías Belgrado?

 

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