CHESTER: ANDANDO POR SU MURALLA

Aprovechando que hoy  3 de febrero es el día de la patrona de Chester, St. Werburgh, vuelvo a las andadas y le dedico esta entrada a la ciudad que ahora me acoge: Chester. Camina por sus murallas conmigo para saber un poco más.

Pasear por Chester es una gran manera de volver al pasado. El perfil de la Catedral que domina gran parte del paisaje, las murallas que parecen aflorar por todos los lados o los restos romanos que puedes encontrar en algunas esquinas.

Chester no es la clásica ciudad amurallada: sus murallas están “dentro” de la ciudad y brotan sin que te des cuenta.

Caminando por Foregate Street, la calle principal, de repente te topas con el reloj de Eastgate, la puerta del este. El reloj fue añadido en 1899 para celebrar el 60 aniversario de la coronación de la Reina Victoria que tuvo lugar en 1897. Así casi de la nada porque en esa parte de la ciudad la muralla se cuela entre edificios como si de una serpiente se tratara.

Reloj de Chester

Girando a la derecha en St. Werburgh,  las murallas continúan abrazando la parte más importante de la ciudad sin aprisionarla y la calle nos lleva al lugar de reposo del santo. La catedral está a un paso pero parece que anda a su aíre, como si no le importara ser protegida. Será porque después de más de 700 años en el mismo lugar no puede sentirse intimidada por nada a estas alturas.

Es justamente al revés. Situada en un promontorio en la parte central de Chester su figura domina el resto de la ciudad y hace que sea visible desde la lejanía. Tal vez suene redundante decir que está en el corazón de Chester pero su plano invita a hablar de ella con modestia.
Rodeada por edificios y calles, sin una plaza en la que lucir, sus dimensiones quedan reducidas y no lucen como las catedrales de otros lugares.  Si volvemos a girar a la derecha junto a la Catedral damos de nuevo con las murallas y podremos recorrerlas por el lado este.
Desde de aquí hacia el norte para ver el canal desde arriba y acompañarlo por toda la parte norte hasta la Water Tower. A los píes de la misma estaba el antiguo puerto de Chester.
Hoy el agua que fluye junto a la torre es la del Shropshire Union Canal y hace difícil imaginarse que aquello un día estuviese lleno de buques, carga y marineros pero durante un tiempo Chester fue uno de los puertos más importantes de Inglaterra. La progresiva sedimentación del río Dee y el meteórico ascenso del puesto de Liverpool fueron dejando en el olvido esta parte de la ciudad.

Water Tower

Desde la Water Tower bordeando la ciudad por el lado oeste podremos admirar el hipódromo hasta llegar al Dee.
Curiosamente Watergate, la puerta del agua, está tan lejos de ésta como la Eastgate. Esto se debe a que el curso del río se ha visto alterado durante los años y el mismo ya no fluye tan cerca de esta puerta de la muralla.

Llegados al lado sur de las murallas el Castillo de Chester está en lo alto de una colina a nuestra izquierda. En unos pocos pasos llegaremos al Old Dee Bridge. El barrio de Handbridge queda al otro lado del puente. Allí es hacía donde los habitantes se dirigieron cuando ya no había más sitio dentro de las murallas.

Junto al río puedes volver de nuevo hacia la ciudad. Puedes hacerlo a través de Lower Bridge Street donde se encuentran algunos de los mejores pubs de Chester.
O sencillamente puedes continuar hasta el Suspension Bridge uno de mis lugares favoritos. Desde aquí un tramo de escaleras te dejará a las puertas de Grosvenor Park, el anfiteatro romano y la más nueva de las puertas de la muralla, la New Gate.

Ya ves, las posibilidades que da una muralla son infinitas.

La Catedral de Chester en lo alto

¿Qué te parecen las ciudades amuralladas? ¡Házmelo saber en un comentario!

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