¿CÓMO ATERRIZA UN AVIÓN DURANTE UN PARTIDO DE FÚTBOL?

Un señor en la grada sujeta su móvil, parece que está grabando un vídeo.
¿Qué tendrá de interesante este momento del partido para grabarlo? ¿Estará su hijo jugando el último partido de su carrera y querrá grabarlo en video? Aún así las imágenes no serán de mucha calidad.
¿A qué se debe? Sigue leyendo.

Airbus UK

Una caseta de obra hace las veces de tienda oficial, a su lado en otra caseta vende hamburguesas y patatas fritas para aquellos que no pueden soportar el viento que sopla desde la pista de aterrizaje. Ese mismo viento parece que es el que ha colocado los graderíos.

Los que hay parecen estar huérfanos, como separados y sin conocerse. Un puñado más de sillas están disponibles junto a la bocana de los vestuarios haciendo las veces de palco-tribuna de prensa. La “club house” que le llaman en las islas. Las gradas están poco elevadas, con pilares delante que dificultan ver el partido, ya son ganas de hacer mal las cosas. Hasta quedarse sentado es difícil por ese viento helador.
Pero es que ni al sol se está bien. Intento busca el mejor sitio para ver el partido. Sentado, de pie, sentado de pie, al sol, a la sombra, sentado a la sombra, sentado al sol, de pie al sol, de pie a la sombra.

Siendo un fiel creyente de que el fútbol se disfruta más sentado esta opción gana la batalla. Yo soy de los de centrado, a la altura del medio campo, a mitad de grada. Centrado, centrado.

El partido es de categoría. No por la calidad del fútbol sino porque está en juego el subcampeonato. Llevaba desde noviembre deseando venir a ver un partido de la liga galesa como le confieso a la vendedora de la tienda.

Me ofrece comprar una de las camisetas para que me la firmen los jugadores: mi lado friki me dice que sí, mi lado práctico me dice que no. Al final me decido por una bolsa para poder llevar la comida al trabajo, ahí ha ganado mi lado práctico. La señora insiste y me muestra todas las mercaderías, pero la cosa no me convence mucho. A tomar asiento.

Si me quedaba duda del estándar de la categoría, los jugadores saltan al campo. Muchos sin pinta de serlo, como el número 24 local, Ricky Evans. Con unos kilitos de más y bastante pelo de menos. Aún así hará dos goles, nada más empezar las dos partes cuando aún está fresco.
El mismo Ricky Evans que fue enviado a la cárcel por conducción temeraria. Así ataca los balones, de manera temeraria, sin importarle el contrario. El partido es entretenido al menos, este equipo ha jugado dos veces en Europa League, la suerte de pertenecer a una federación pequeña.
Lo más curioso es que a los campeones, The New Saints, les vi jugar una ronda previa de Champions en 2013 en Varsovia. Sí, la suerte de pertenecer a una federación pequeña.

El entrenador del equipo local ha cruzado todo el campo y se sienta en la grada. Tira de móvil y no está nada contento con lo que ve en su equipo. El asesor arbitral está sentado al otro lado. A todo esto Airbus UK ya gana uno cero.
Córner a favor de los visitantes. El asesor y el entrenador se ponen a discutir. Se ve que el entrenado está sancionado, la burocracia parece el problema. La discusión se eleva un poco, lo suficiente para hacerme perder el gol visitante en un corner.
Maldito viento, maldita mi curiosidad y tener que saberlo todo. La polémica se zanja y yo puede seguir a lo mío, a ver el partido. Al de un rato el señor del móvil. ¿Qué hace grabando? Ni siquiera está enfocando al campo. Aquí hay gato encerrado. Mejor dicho, avión aterrizando. Madre mía.

El avión junto al campo de fútbol de AIRBUS UK

Un pedazo de Airbus que aterriza. Todo el avión. Impresionante. Uno de esos a los que se les levanta el morro. El mío se ha quedado abierto de la sorpresa. Un avión aterriza en mitad del partido. No en mitad del campo pero sí a escasos metros.
Todas mis preguntas respondidas. Y no un avión cualquiera, un Airbus de los de verdad, como mandan los cánones de la aeronáutica. Uno de esos a los que se les levanta el morro. A  todo esto el partido sigue su curso.

Así puede ser un partido de la liga galesa. Carece del glamour de cualquier liga profesional y el número de aficionados en este estadio suele rondar los 300. Pero un avión aterriza en medio del partido. El partido que continúa, allí nadie parece muy sorprendido. La suerte de estar acostumbrado. Ahora que me fijo: los niños están en el montículo detrás de la portería para ver el avión, no el partido. Qué listos.

No en vano se llama el equipo Airbus UK, hay que pasar las puertas de la fábrica para acceder al campo. Los minutos siguen corriendo y los goles siguen llegando. 6-1 al final. No les ha valido de nada, en el otro partido el primer y segundo clasificados empatan y dejan la liga como empezó la jornada. Yo me vuelvo a casa en autobús pensando en el glamour de la liga galesa: jugadores convictos, aviones aterrizando.

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