SUR DE LA ISLA DE MAN

¿HAY ALGO MEJOR QUE UN PUEBLO COSTERO?

Pocas cosas son mejores que un pueblo costero. Todo está rodeado de acantilados bajar hacia la playa y ver la bruma cuando las olas golpean la playa. En ese momento no quieres estar en ningún otro lado, es cierto que no te puedes bañar en el mar, pero ese sonido es el más relajante que existe.
El sur de la Isla de Man está trufado de pequeños pueblos como Port Erin. Acantilados sobre la playa cubiertos de casas Victorianas. Es fácil imaginar tiempos pasados donde las mujeres con largos vestidos y los hombres con bigotes y sombreros pasean junto a la playa.

LOS PUEBLOS DEL SUR

No en un día como hoy, donde la lluvia no para y el viento es dueño del lugar.
Ahora todo parece más sencillo, pero imaginar esta gente hace 100, 200 o 300 años viviendo en lugares como éste hace que te recorra un escalofrío.
Hasta aquí se puede llegar utilizando el tren de vapor de la isla, ésta es la estación final en la ruta hacia el sur.
El pueblo se concentra alrededor de la playa, y las viviendas se agarran a las rocas para dar lugar a un paisaje espectacular. Desde aquí tomaremos el autobús hasta el último rincón al sur de la Isla de Man.

CREGNEASH Y LOS ÚLTIMOS HABLANTES DE MANX

En Cregneash es donde habitaron los últimos hablantes de Manx. Ahora toda la aldea se ha convertido en un museo al aíre liber sobre la vida rural. Tan rural que mientras lo visitas hasta los toros se pueden escapar como me pasó a mí.
Resguardado en una de las casas-museo pude descubrir cómo era la vida en el siglo XIX ya que las cabañas que están llenas de elementos que eran usados antaño.
Los tejados están cubiertos de paja y todas las viviendas son conservadas en estilo antiguo. Las casas están reconvertidas en talleres donde es posible es posible descubrir cómo trabajaban la lana y como era el día a día.

CREGNEASH

Desde Cregneash se camina hacia las maravillas que guardan los acantilados junto al mar: las rocas talladas por el batallar contra los elementos, las praderas sobre las colinas o los animales que pacen.
Sólo unos minutos te transportan a lugares diferentes. Porque si hay algo que sorprende en Man es como cambia el paisaje en cuestión de metros: de olas que golpean contra la arena a bosques llenos de verde y vida.

CALF OF MAN

Bajando Mull Hill llegamos al lugar más al sur: desde allí se puede  contemplar Calf of Man una isla convertida en santuario natural.
La palabra Calf derivada del noruego antiguo, se refiere a una isla junto a otra isla. Aquí el viento ulula, las olas golpean la costa sin pausa y las focas nadan a sus anchas. La lluvía cae en horizontal convirtiendo el paisaje en algo todavía más dramático.

Calf of Man es un paraíso para ornitólogos pues tiene un observatorio al que solo se puede acceder en barco y que se puede reservar para dormir en él. Será algo que hacer durante mi próxima visita. Esta vez me conformé con tomar un café en la Cafetería Sound of Man del centro de visitantes. El menú es extenso y un mirador permite saborear la pequeña isla a cobijo de los elementos. Pero a pesar de la lluvia hay que pasear por la costa, no todos los días tiene uno la oportunidad de ver esta riqueza natural.

CALF OF MAN

Todo parece estar lejos de la vida moderna hasta que te giras y ves el aparcamiento al borde de las rocas. Seguro que esto permite a más gente llegar hasta aquí pero también me hace preguntarme si es necesario.
Vivimos en un tiempo donde lo queremos todo en la puerta y llegar de manera cómoda a todos los sitios. El hecho de llegar andando hasta aquí hace que todavía disfrute más de lo que contemplo.

PORT SAINT MARY

Tras batallar con los elementos un rato vuelvo al autobús. Una parada en Port Saint Mary para ver otro pequeño pueblo costero. Uno se pregunta si no es una copia de Port Erin. Es la condición humana: lo que está bien se repite. Muchas veces lo que está mal también.
A Port Saint Mary se puede llegar en tren pero el autobús parece la mejor opción para visitar todos los lugares del sur. Autobús Isla de Man y dejándote a cualquier lugar. Port St. Mary es otro pueblo de pescadores a pesar de que hace tiempo que dejo de ser un puerto de mercancía.
Sería hermoso recorrer la isla en barco y poder llegar a  todos los puertos.

PORT SAINT MARY

CASTLETOWN

Por ejemplo a Castletown, la capital de la isla hasta 1869. El pueblo está dominado por el edificio al que debe el nombre: Castle Rushen, uno de los mejores ejemplos de Castillo Medieval en las islas Británicas y que constituye el anverso de los billetes de £5 del banco de Man y que es el único billete que se conoce que tiene un pub en el dibujo. Castletown se esparce alrededor del Castillo con el puerto justo delante. Cerca de allí está The Old House of Keys, el viejo parlamento de Man pues parece que en la isla todo tiene dos partes. En el Museo marítimo estaba hasta no hace mucho Peggy, un yate de finales del siglo XVIII que es la muestra más antigua de un barco armado en Man, otro símbolo de lo unida que está la Isla con el mar.

CASTLETOWN

Tras pasear por el pueblo, no me queda más que zarpar. Mi cuerpo en autobús de vuelta a Douglas y me mente en barco rumbo al mar.
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